martes, 21 de abril de 2015

Mi experiencia con el mandala como coach y coachee

Por Ilaria Massa

Es una herramienta que implica un esfuerzo de “alejamiento” del presente y del pasado, muy poderosa sobre todo para aquellas personas a las que les resulte más complicado soñar y pensar más allá. Es importante definir el marco temporal de la proyección, 3 años no equivalen a 10 y siempre hay que dejar espacio para que el coachee defina qué es un medio-largo plazo para él y un horizonte ideal.

¿Cuándo presentar esta herramienta al coachee?

Nunca antes de haber generado un contexto de rapport. En el caso de que se proponga demasiado pronto, es posible que el coachee no esté listo, que siga demasiado anclado a su realidad del presente y a los objetivos inicialmente prestablecidos en la sesión. La herramienta puede resultar un poco engorrosa en el caso de que no se haya aclarado lo suficiente. Es por tanto, fundamental explicar los objetivos de la herramienta y los pasos a seguir. Acompañar al coachee en la sala si lo requiere.

Se trata de un proyecto global que involucra muchos aspectos de la vida del coachee y eso hay que tenerlo presente, ya que podría escaparse de los objetivos inicialmente establecidos con el coachee.

Es una herramienta en un principio muy visual. El coach tiene que hacer preguntas relacionadas con los aspectos auditivo y kinestésico para poder profundizar y no limitarse a la representación gráfica. En cada momento es recomendable investigar y respectar el VAK del coachee. Hay detalles que el coachee resaltará por si mismo y otros que pueden surgir a raíz de las preguntas del coach, hay que fijarse en los detalles descritos por el coachee y por como son acompañados por el lenguaje corporal y emocional.

Como todas las herramientas, puede funcionar muy bien para unas personas, menos para otras. Como he descrito anteriormente, puede ser por el momento poco oportuno, por esquema mental de la persona o porque la persona nunca se lo ha planteado. Puede ser que no se consigan los objetivos inicialmente propuestos pero eso no resta que da una información muy valiosa a la hora de utilizar otras herramientas más efectivas para la situación. En cualquier caso abre opciones.

Es una herramienta que requiere tiempo y posiblemente hay elementos que se tengan que profundizar en sesiones posteriores. Es Emoción pura, genera sorpresa y se comparten las emociones y la visión del coachee como nunca.

Confieso que como coach me he emocionado en acompañar a mi coachee en su Mandala, más que con otras herramientas. Es un proyecto en el que se acompaña al coachee desde 0, hasta crear un plan de acción (y un seguimiento) y esto lo hace tan especial. Es como acompañar en escribir un guión de la que será la película del resto de la vida del coachee. No necesito entender todos los detalles, lo importante es que el coachee se emocione con ellos y que tengan sentido para él.

El Mandala representa la representación gráfica de un ideal, de lo que puede parecer un sueño alcanzable: uno auténtico. Lo hace creíble incluso a los que estamos tan anclados a la realidad presente. Representa mi realidad ideal, sin limitaciones de recursos y las creencias limitantes…¿qué son las creencias limitantes? se quedan en un segundo plano. ¡Libertad absoluta, por fin! Mi propia película, mi proyecto, tan personal, especial y único. Yo diseño el guion de mi propia película, soy el director, el actor principal y la estrella. Siempre acompañada. Es increíble como el coach, a través de preguntas poderosas, consigue que me fije en detalles a los que no había dado importancia en un principio, creyendo que fueran casualidades. Y en este juego de la vida las casualidades no existen.

Verbalizo, tomo conciencia de las cosas, me comprometo con mi mañana y con mis objetivos. Porque el Mandala empieza ya, en el momento en el que salga de esta puerta y empiece a vivir mi nueva vida. Hablar sirve para aclarar y en la conversación surgen nuevas ideas. En todo momento mi coach sigue ahí y se emociona conmigo. Y no hay nada más bonito como compartir la energía positiva que uno siente.

Quiero más, 15 minutos no son suficientes para hablar del resto de mi vida. Y seguramente seguiré en las próximas sesiones. Una frase, tengo mi frase, “Todo fluye y nada permanece” del buen viejo Parménides. Llevaba por lo menos 20 años sin aparecer por mi vida. Y en estos días me acompaña, las cosas fluyen, las personas clave aparecen y ni se cómo…¿será el Mandala mi nuevo talismán?

Ilaria Massa
Coach CORAOPS
Jefe de producto en Roche.


View the original article here

No hay comentarios:

Publicar un comentario